Lo intenté tantas veces, que ya perdió el sentido.
Ya no sonrío.
Estoy a oscuras, a solas, no me acompaña ni mi sombra. He perdido tanto,
y ganado tan poco; he llorado tanto, y tan pocos me han regalado su hombro.
Supongo, que un día todo acabará ¿por qué tiene que acabar, no? así, como
los cuentos, con un final feliz: una princesa, un príncipe, dos hijos perfectos,
unos padres ideales, y amigos increíbles. Obviamente, es una puta película,
una puta fantasía que le cuentan por las noches a los niños y niñas de tres años,
todas las noches, para matar la ilusión dentro de catorce o quince años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario